HPG

Fuerzas de defensa del pueblo de Kurdistán

Bajo las prácticas de los regímenes autoritarios y la persecución sistemática dirigida contra una sociedad, la revolución contra esas prácticas y regímenes se convierte en una realidad que dicha sociedad debe alcanzar.

Esta verdad se aprecia claramente en la historia del pueblo kurdo. Desde tiempos antiguos, el pueblo kurdo ha luchado contra la ocupación y el colonialismo impuestos a la geografía de Kurdistán por cuatro Estados nación. Para preservar su arraigada identidad cultural e histórica y no someterse a las políticas represivas de esos regímenes, el pueblo kurdo ha realizado numerosos sacrificios.

Por otra parte, vemos que la revolución de Kurdistán no es solamente una revolución de los kurdos ni únicamente de Kurdistán. Es la revolución de los árabes, los turcos, los persas, los asirios y los diversos grupos étnicos y minorías que viven en esta geografía. Es la revolución del ser humano libre contra el colonialismo y las fuerzas reaccionarias; es una revolución para reavivar la historia y la cultura de Oriente Medio, así como todos los fundamentos y valores sociales de estas comunidades.

Muchas figuras revolucionarias internacionalistas participaron en la revolución de Kurdistán. Algunas desempeñaron papeles importantes en ella e inscribieron el nombre del internacionalismo con letras de oro en las páginas de la historia. Aquí podemos mencionar muchos nombres, entre ellos Haki Karer, Kemal Pir, Rojbin Arab, Qadir Usta, Uta Alman y Ronahi Alman. Consideraron la revolución de liberación de Kurdistán como su propia revolución y creyeron que la lucha del pueblo kurdo contra la opresión y el colonialismo era la lucha de todos los pueblos y comunidades de Oriente Medio y del mundo. Entre estas destacadas figuras revolucionarias también recordamos a «Anter Muhammad Hamid», cuyo nombre de guerra era «Kendal Arab».

El camarada Kendal Arab nació en 1977 en la gobernación siria de Raqqa, de madre kurda y padre árabe. Creció en una familia patriótica que creía en la hermandad de los pueblos y en la convivencia. Pasó la mayor parte de su infancia en la ciudad de Raqqa. Debido a la difícil situación económica de su familia, comenzó a trabajar a una edad temprana para ayudar económicamente a su padre. El camarada Kendal no negó su identidad árabe; al contrario, se enorgullecía de ella. Sin embargo, ese orgullo no le impidió conocer y respetar otras culturas y pueblos. Todo lo contrario: desde niño quiso conocer todas las culturas, en especial la cultura kurda debido a la identidad kurda de su madre. Concedió gran importancia a conocer de cerca a los kurdos y la cuestión kurda.

Su gran interés por la cuestión kurda lo llevó a conocer mejor la realidad del régimen chovinista del Baaz y sus prácticas arbitrarias contra todas las comunidades sirias, y en particular contra los kurdos. Comprendió que las políticas del régimen del Baaz pretendían crear disputas y conflictos étnicos y sectarios, provocar crisis sociales entre las comunidades sirias y, concretamente, negar la identidad cultural e histórica del pueblo kurdo. Como árabe libre, el camarada Kendal rechazó estas prácticas sistemáticas y la trágica realidad del pueblo kurdo. Convencido de la hermandad de los pueblos y de un destino compartido, decidió conocer de cerca el pensamiento del Líder Apo y el Movimiento de Liberación de Kurdistán.

Tras conocer los objetivos, principios e ideología del Partido de los Trabajadores de Kurdistán, el camarada Kendal quedó profundamente impresionado y aumentó su deseo de profundizar en los objetivos del partido. Cuanto más lo conocía, más comprendía que el Líder Apo, mediante sus ideas y su filosofía, pretendía liberar a todos los pueblos de Oriente Medio —no solo a los kurdos— de la injusticia y la brutalidad de los regímenes autoritarios. También vio que, mediante su revolución, el Movimiento de Liberación podía reavivar la cultura histórica de Oriente Medio, que había sido la cuna de todas las culturas y se había fundado en la convivencia y el destino compartido de todas las comunidades. Después de comprender todas estas verdades, el camarada Kendal decidió formar parte de esta lucha. En 1993 se unió al Movimiento de Liberación y se convirtió, con su identidad árabe, en un cuadro de vanguardia del Partido de los Trabajadores de Kurdistán.

Tras incorporarse a las filas de la revolución, el camarada Kendal participó en numerosas labores del partido y en muchas actividades sociales organizadas por este en distintos lugares. En poco tiempo mostró gran determinación y una dedicación constante hacia las tareas que le encomendó el movimiento. Como resultado, se ganó la confianza y el respeto de cuantos lo rodeaban, se compenetró rápidamente con todos sus compañeros de camino y se hizo un lugar especial en sus corazones.

Después de contribuir a muchas actividades del partido y cumplir de la mejor manera numerosas tareas revolucionarias que el movimiento le había confiado, conocer al Líder Apo siguió siendo uno de los objetivos y deseos más importantes del camarada Kendal. En aquellos tiempos, todos los militantes y cuadros del partido deseaban encontrarse con el Líder Apo, aunque fuera por unos instantes. Por ello, para mejorar sus capacidades intelectuales y militares como cuadro de vanguardia del partido y analizar su personalidad desde todos los ángulos, propuso ir al campo de formación y permanecer cerca del Líder Apo. Su propuesta y deseo fueron aprobados, y fue enviado a la Academia Militar Ideológica para recibir formación.

Estar cerca del Líder Apo produjo cambios radicales y profundos en todos los aspectos de la personalidad del camarada Kendal. Las ideas liberadoras del Líder, que incluían una solución y la paz para todos los pueblos de Oriente Medio y del mundo, le permitieron conocer más ampliamente su propia personalidad. Además, comprendió que la fuerza humana es más poderosa que cualquier otra cosa y que, por medio de ella, una persona puede superar y eliminar todos los obstáculos y dificultades que se alzan ante sí, siempre que confíe en sí misma y en sus pasos y sea consciente de la verdad sublime por la que lucha y se esfuerza. Conocer al Líder Apo, permanecer cerca de él durante casi tres años y recibir formación en su escuela ideológica le hizo plenamente consciente de las tareas revolucionarias que le aguardaban en los diversos frentes de lucha, tareas que exigían un alto grado de voluntad y determinación.

Tras la conspiración internacional de 1999 que tuvo como objetivo al Líder Abdullah Ocalan, el camarada Kendal no pudo asimilar aquella conspiración ni su consecuencia catastrófica: la captura del Líder Apo por las potencias imperialistas. Comprendió que la conspiración internacional no solo pretendía capturar al Líder, sino también aislar y aprisionar la realidad de todos los pueblos de Oriente Medio y los esfuerzos por la paz y la democracia que el Líder Apo impulsaba en la región. Como uno de los discípulos del Líder perteneciente a la comunidad árabe, y para expresar ante todos su vínculo infinito con el Líder Apo, el camarada Kendal decidió asumir las exigencias de la nueva etapa y dirigirse a las montañas sagradas. Allí, junto con sus compañeros, iniciaría la lucha armada contra las fuerzas que habían atacado al Líder Apo.

A pesar de las difíciles condiciones de vida en las altas montañas, como joven revolucionario de identidad árabe se adaptó rápidamente a la naturaleza de su nueva vida allí. Durante su permanencia en las montañas participó en muchas labores importantes y la dirección del movimiento le confió numerosas tareas. Su compromiso con sus objetivos y principios se reflejó claramente en su vida. Debido a su vínculo con el Líder y el movimiento, prestaba gran atención a las tareas que le encomendaba el partido y consideraba su trabajo profundamente sagrado. Entre sus camaradas expresaba siempre su vínculo y amor por el Líder diciendo: «Extraigo mi fuerza y mi amor por la vida del Líder Apo. Durante tres años recibí esfuerzos sagrados del Líder. Ahora intento devolverle este bien en mi vida revolucionaria».

El camarada Kendal concedía gran importancia a la vida cotidiana y a las relaciones entre camaradas. No aceptaba los errores ni las carencias de nadie, ni permitía que nadie desfigurara la vida del partido, desde dentro o desde fuera. Para él, la vida del partido era la vida del Líder y de los mártires; era sagrada y nadie tenía derecho a tocarla ni tergiversarla. Aunque a menudo participaba en trabajos difíciles, la sonrisa nunca abandonaba su rostro. Con su humildad, sencillez y elevada moral en la vida diaria, se ganó el amor y el respeto de todos los camaradas que lo rodeaban. Fue un modelo de cuadro internacionalista de vanguardia que lucha y lo sacrifica todo para alcanzar objetivos sublimes.

Tras una trayectoria llena de lucha y resistencia continua, mientras cumplía sus tareas revolucionarias en las Zonas de Defensa Legítima, el 16 de diciembre de 2007 la zona de Kortek, en las montañas de Qandil, fue atacada por aviones del Estado ocupante turco. Como resultado de aquel ataque, el camarada Kendal Arab cayó mártir junto con otros cuatro camaradas, y se incorporaron a la caravana de los mártires.

A lo largo de toda su trayectoria de lucha como cuadro de vanguardia, fue entre sus camaradas el máximo ejemplo de carácter revolucionario. Creía en la hermandad y el destino compartido de los pueblos de Oriente Medio. Nunca persiguió ningún objetivo personal ni aspiró a cargos ni a nada semejante; por el contrario, luchó con todo cuanto poseía para alcanzar el objetivo supremo: la libertad y la hermandad de todos los pueblos. Con su martirio dejó un gran legado revolucionario para las generaciones futuras.